jueves, 3 de febrero de 2011

La Gloria vestida de tul

"Importante, antes de comenzar a leer reproduzca el video, concluido, inicie la lectura. Literatura y música, una nueva forma de interactuar, espero les guste"











El despertador sonó. Tacones, botas, bocinas de auto y el ritmo citadino me dan la bienvenida a un nuevo día. Quito de mi cuerpo ediciones pasadas de periódicos que aminoran el frío del crudo invierno que azota a la ciudad de México, no sé si sea alguna metáfora informativa, son notas amarillas que asemejan al sol y me regalan un poco de calor. Estiro los brazos y pego un gran bostezo cual niño que ha dormido profundamente, algunos cuerpos ensimismados que apresurados corren al trabajo, me golpean, me ven desde su posición, no sé si con desprecio, qué más da, les regalo una sonrisa apenas notoria bajo esta barba nutrida y grisácea. Recojo mis contadas pertenencias, algunos trastes de plástico que compré hace algunos años en Ánfora de Ayuntamiento número 50, pedazos de la cena que obtuve con los pesos que gané por cuidar un auto, una gran bolsa de tienda departamental con algunas camisas viejas y ediciones pasadas de revistas y Ficciones, libro de Borges que contiene el cuento que leo todas las noches antes de dormir, La biblioteca de Babel. Recuerdo que fue la única pertenencia que tomé de mi biblioteca aquella mañana en la que decidí dejar la vida normal como le llama la gente normal. Pero esa es otra historia, de ella no pienso hablar.

Y bien, comienza un nuevo día, abandono mi hogar de la calle de Belisario Domínguez aunque poseo varias propiedades en el Centro Histórico; Uruguay, Medero y Cuba los viernes, donde platico con los travestis del show de La perla, en su descanso comemos tamales y cotorreamos un rato.

Camino algunas cuadras aún amodorrado mientras trato de acomodar mi cabello ya sin forma, el glamur no se debe perder. Llego a Donceles donde hay una manifestación a las afueras de la Asamblea Legislativa, son comuneros de Tláhuac que en pleno siglo XXI piden la regularización de tierras, creo que están en el lugar equivocado, deberían trasladarse a Suiza y buscar a Salinas y cuestionar el supuesto fin del reparto, en fin. Me mezclo en la manifestación y como premio por el apoyo al movimiento, la gente recibe paquetes que incluyen una torta y refresco, grito algunas consignas como ¡Tierra y libertad!, ¡Zapata vive, la lucha sigue y sigue!, me gano el desayuno. Subo por la misma calle hasta llegar a la zona de las tiendas de libros viejos. Doña Margarita la dueña de un local como cada mes me regala uno, El mal de Montano. Reviso las primeras páginas, es un ensayo que a manera de novela describe un mal, el mal de literatura, bastante interesante, me acompañará en mis próximas noches, le doy las gracias y sigo mi andar. Saludo a viejos conocidos dueños de tiendas fotográficas que han cambiado sus aparadores que abandonan a la analogía para mudarse a la era digital. Doy las últimas mordidas a mi torta de jamón de puerco, hay que guardar un poco para cuando la tripa comience a apretar. Doy vuelta a la derecha en República de Brasil y llego hasta el Zócalo, ahí me he encontrado a Don José, tiene veinte años tocando un raro instrumento que es mitad guitarra y mitad armónica a las afueras del Monte de Piedad, algunas canciones de Serrat y música mexicana con arreglos clásicos de Manuel M. Ponce. La pregunta es la misma, quizá para no perder la esperanza, ¿cómo va todo? pregunté, igual que siempre respondió Don Pepe, -ya sabe Joan, las cosas no cambian, el optimismo cada vez es menos, antes la gente al salir con un dinerito y sentirse motivada, me daba alguna moneda, ahora todo ha muerto. Hace poco hablé con Bernardo el trompetista, no tiene banda y en la calle sólo subsiste. Jacinto, el que vino de Oaxaca tocando el acordeón mejor estira la mano, dice ganar más que tocando, en fin, esto de la música, ha muerto- Después de escucharlo no sé qué decir, no sé si mediocre mi comentario pero le he dicho que cuando llegue el final de los días, seremos personas plenas por haber hecho siempre lo que nos llena el alma. He mirado en su rostro ligera aceptación a mi comentario y sonríe, -así es mi Joan, usted siempre tan optimista, aquí seguiremos dándole a la guitarra- Me despido, sigo mi andar con mi hogar en los hombros, se abre ante mí el medio día en la plancha de la Constitución. Los danzantes se preparan para la primera presentación del día, el aroma a incienso cubre la entrada a la Catedral. Alfonso vende periódico, día a día me guarda la publicación del día anterior con dos objetivos: uno, informarme de lo que sucede en nuestro país, qué importa si es un día después, mi vida no está determinada por la oportunidad informativa; y dos, serán mis cobijas cuando caiga la noche. Súbitamente la cotidianidad casi cíclica se ve interrumpida por el sonido de sirenas, se abren paso en el transito pesado de 20 de Noviembre, echo un vistazo a mi agenda y concluyo que tengo algunos minutos para saber qué sucede, cruzo la plancha y llego al lugar de los hechos, un trabajador del Departamento de Obras del Distrito Federal ha caído de diez metros de altura, colocaba la ornamenta para los festejos del Bicentenario. Un gran círculo de curiosos se ha formado a su alrededor, nadie hace nada pero todos ven, no se mueve. Los paramédicos se abren paso entre los curiosos, yo soy uno de ellos. Pronto soy aventado a la quinta fila y mi estatura me impide ver si está con vida, sólo escucho sirenas y la petición de repliegue. Al no poder ver lo que acontece será mejor partir. Doy media vuelta, como un golpe de calor que estremece, me hallo frente a sus ojos color azul, su ligero vestido de tul y cuello largo que acentúa su personalidad. No sé si sea francesa o española. Su mirada perdida al horizonte, el tono claro de su piel y la mano sobre su cintura en señal de elegancia me han atrapado, belleza metafísica que asemeja el simulacro de la perfección. Me pierdo un su figura que irradia luz y en los destellos de sus zapatos de falso charol. Imagino caminar tomados de la mano en la inmaterialidad de la razón que no juzga, puedo sentir lo suave de su piel, me invade la levedad, nos abrazamos y sus labios están a centímetros de los míos, antes de tocarlos el llanto llega a mis ojos entre abiertos. Un empujón me hace despertar, -muévase ¿que no ve que hay un herido?-, exclama un supuesto ciudadano responsable. No hago mucho caso y sigo en la contemplación. Una rabia invade mi ser, la mujer de belleza metafísica está presa tras un cristal, desesperadamente analizo la forma de sacarla, busco alguna cerradura o hueco en el cristal, intentar entrar por ella no sería la mejor opción, será mejor partir y pensar el rescate.

Llega la noche y con ella mi plática con Paquita, un travesti que canta a la lucha fémina en La Perla, le he contado del encuentro con la mujer de interminables metáforas, no sé si es por la carga de trabajo pero no me ha escuchado, sólo me ha dicho,- estás loco, debo partir al show-. Camino entre la noche y el ruido de algunos bares y cantinas. Llego a mi casa de Belisario Domínguez, es la más silenciosa, es una noche de estrategia y necesito silencio. Viene a mi mente escribirle una carta y pedirle se venga a vivir conmigo, no es opción ya que no me dejarían entrar al gran palacio. La noche me ha dado una gran idea, utilizar a la misma noche para perpetrar el rescate. Llegaré en punto de las doce, pediré a Marcelo, el de los vidrios, que me preste su cortador, irrumpiré en el aparador, haré un orificio con la forma de su silueta y la traeré conmigo.

Ha llegado el día, paciente realizo mis actividades cotidianas, paseo por Donceles, Zócalo y cuidar alguno que otro auto. La noche reina, he dejado plantados con sus tamales a mis amigos de La perla, Marcelo me ha prestado su cortador, lo meto en mi bolsillo. Camino hasta Madero y cruzo hasta 20 de noviembre. La luz de su jaula es lo único que alumbra la calle vacía. Volteo a ambos lados para cerciorarme que no venga nadie. Saco el cortador y dibujo su silueta en el cristal, está a punto de caer, en él se reflejan luces azul y rojo, es una patrulla que hace su ronda, me doy la vuelta y pasa frente a mí, me ven con naturalidad, sólo alzo la mano, sonrío y hago como que no pasa nada. Nuevamente me volteo y quito el cristal con mucho cuidado. Por fin está en mis brazos, la tomo y disfruto el momento sólo algunos segundos, es preciso huir cuanto antes. Corro con ella entre mis brazos por Independencia hasta Bolivar. Algunos amigos que me ven pasar me gritan ¡ey!, ¿a dónde vas con tanta prisa? No me detengo hasta el refugio, tengo lista la sección de moda del Reforma y la cubro con ella. Aun sigo agitado, han pasado algunos minutos y no se mueve, quizá por la emoción ha quedado fatigada y ha dormido. Será mejor dejarla descansar.

La mañana llega, no he podido dormir. A mi lado, sobre la banqueta yace su cuerpo inerte. Hoy recuerdo aquel dicho popular que dice que es mejor hacerse el loco. Creo que durante estos veinte años de calle me ha resultado. Es momento de que el mundo sepa lo contrario, he encontrado en un maniquí la mejor metáfora social. En estos tiempos de vorágine, la sociedad vive sus días en una parálisis que lo hacen sólo un espectador desde el mostrador de lo cotidiano, le gente vive individualizada tratando de descifrar sus propios paradigmas olvidándose de la propia humanidad. Apresurado busco donde ocultar el maniquí en un lote baldío mientras preparo el gran golpe intelectual.

Apresurado corro a buscar a Don Pepe el mismo que toca en el Monte de Piedad, le he pedido organice una banda improvisada con el fin de decirle al país y al mundo un poco de lo que la gente olvida. Quizá como un acto de desesperación no enjuicia mi petición y acepta. Entre su repertorio se encuentra el Guapango de Moncayo, aquel que siempre me ha gustado para himno nacional. No es tarea dura, entre sus colegas tiene algunos egresados del Conservatorio, será cuestión de horas para montar la obra. Recuerdo que don Berna el trompetista es uno de ellos, hoy habrá un concierto de la Orquesta Filarmónica de México en la Cámara de Diputados como parte de los festejos del Bicentenario. Bernardo es amigo de Justino Hernández, chelo principal de la orquesta y líder del movimiento estudiantil del sesenta y ocho, seguramente nos podrá ayudar para introducir a nuestra metáfora mexicana. Me dirijo a 16 de septiembre donde toca Berna, le explico el plan y acepta. Pronto el plan está listo, la cita es en punto de las tres.

La hora llega, en mi camino a la Cámara, he logrado ver en los periódicos titulares como: “Roban maniquí”, “Roba-maniquí, es un artista”, “Se roban a un maniquí y su silueta”. A estas alturas todo está listo para que el país entero tenga los ojos puestos en un maniquí. Todos llegan puntuales a la cita. Bernardo ha llegado con Justino, somos presentados y expresa su apoyo a la idea, -no encontré mejor escaparate para expresarme en contra de este pesimismo ante el arte, lo apoyo-. Estrechamos nuestras manos e ideamos el plan. El gran cajón del chelo de Justino será como el caballo de Troya, dentro irá la metáfora, el maniquí, los demás seremos ayudantes de la orquesta. El plan transcurre a la perfección, entramos uno a uno por una puerta trasera, cajas negras con instrumentos van y vienen, Justino no se despega del suyo. Llegamos al patio central del recinto legislativo, tras una hora de pruebas de audio el evento está por comenzar. La bienvenida estará a cargo del Presidente de la mesa directica de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín. -Sean todos bienvenidos a este evento que forma parte de los festejos del Bicentenario de nuestra Independencia. México hoy está de fiesta, celebramos la libertad y recordamos a los héroes que nos dieron patria- Es el momento, doy el pitazo con una mirada, Justino saca el maniquí y me lo da, subo al templete e irrumpo. El cuerpo de seguridad se abalanza sobre mí, en un acto más de politiquería que por otra cosa, los miembros de otras bancadas rechiflan para que permanezca arriba, inspeccionan al artefacto para cerciorarse de que no contenga algún explosivo y me dan la palabra. -Mexicanos en su totalidad, el día de hoy es preciso reflexionar no sólo acerca de nuestra muy ficticia emancipación, hoy es necesario reflexionar acerca desde el pueblo para el pueblo. Hoy nuestra nación vive presa de la pesadez de las condiciones imperantes, maquinas incesantes del compromiso y la necesidad. En nuestro país es necesario salir de ése estado individualizado y conjuntar los actos que nos lleven al bien común. Este maniquí el cual a estas alturas es famoso gracias a la mediación, es la fiel metáfora del México contemporáneo. Desde esta posición hago una invitación a la reflexión, es urgente caminar a un México que reflexione y desde esa posición exigir los cambios que nos guíen a un futuro con mayor esperanza, que se haga la música- (pulse play al video que se muestra abajo y siga leyendo) En ese momento Don Pepe, Berna y Justino, comenzaron a tocar una versión improvisada del Guapango de Moncayo, en un instante era la orquesta completa.

El despertador sonó, me encuentro en la banqueta de Belisario Domínguez, a mi lado, mis viejos trastes de Ánfora, periódicos del día pasado. En el paisaje hay algo distinto, en el lote baldío de enfrente se encuentra en forma de monumento aquel maniquí que no regresó al aparador. Hoy es recordado como la metáfora del México que tiene que dejar de ser un observador. Berna y los chicos recorren el mundo tocando música mexicana invitados por diferentes organizaciones. Que yo siga en la calle es lo de menos, un nuevo día comienza, es quincena de libros con Doña Margarita, seguramente ella me tendrá en un texto, una nueva aventura.


miércoles, 20 de octubre de 2010

El simulacro artístico en la era postmoderna

Al igual que la metáfora con la que Baudrillard abre el libro Cultura y Simulacro, bajo esta era, la era de la suplantación de los modelos inexistente pero reales, la hiperrealidad, se encuentra la frónesis postmoderna en la que yacen los vestigios de la idea artística del romanticismo como emancipación del clasicismo, que rescata lo humano de lo fáctico, constante y comprobable de las ideas racionalistas de progreso. Es así como nuevamente vemos los conceptos destrozados de la intercomunicación humana por medio del arte. La era de la fragmentación tanto social como individual, nos lleva no sólo al fin de las ideologías sino al de la estética elemental, que parte del individuo y no del binomio producción y valor. Como parte de la fragmentación social, el triunfo de los micro grupos ante la idea de militancia, encontramos la idea artística ya no como un valor que otorga una sociedad unida por las perspectivas de lo humano, encontramos una sociedad dividida por la idea marxista del valor estructural, por lo tanto, el concepto de arte es algo que parte de lo supraestructural guiado por el constante juego burgués de las relaciones sociales de producción, de un sistema económico, pero sobre todo, por una sociedad enajenada, carente de juicios culturales debido a la erosión mental que ha traído consigo la evolución de los medios de comunicación como porta voz de un sistema que carcome a la humanidad a cambio del negocio. Ante estas circunstancias históricas en el siglo XXI nos enfrentamos a la suplantación de realidades inexistentes que no tienen origen ni fundamento, ideas hiperreales, modelos artísticos alejados no sólo de los paradigmas de las corrientes y géneros sino de la facultad primigenia del arte que es la libertad, porque al igual que la verdad, el arte es de quién lo hace suyo. En plena postmodernidad el ser humano se encuentra preso de las decisiones implementadas por el consumismo, idea que sin lugar a dudas pertenece al mundo hiperreal porque en los referentes humanos, dígase las culturas antiguas y clásicas, no encontramos vestigio de tener lo que no se necesita, visto desde una interpretación hermenéutica, la filosofía de consumo era guiada por la aportación de la naturaleza, idea de lo vital y necesario, comunidades de igualdad, de intercambio complementario de productos y no de acaparadores que fluctúan con los precios y necesidades. La era de lo hiperreal en el arte se abre gracias a los falsos modelos que ha traído consigo la evolución del producto desde la era de la modernidad. Sumergidos en la postmodernidad podemos decir que caminamos constantemente con falsas representaciones artísticas que no parten de la humanidad, el arte al ser una actividad puramente humana, muere degollado por las ideas de fragmentación que crea mentes aisladas de la consciencia pura del arte.

A finales del siglo XVIII surge como reacción revolucionaria el Romanticismo, corriente que rescata el sentimiento ante la constante del racionalismo imperante de la ilustración. Dicho fenómeno se concreta en diversas manifestaciones del que hacer humano, el arte y sus distintas modalidades no es la excepción. La primera emancipación la encontramos con la decadencia de la edad media, por fin la humanidad se libera del dogma deliberativo de la religión como única generadora de inspiración artística. Las problemáticas y contemplación del mundo no existen, por lo tanto el arte se encontraba estancado y al servicio religioso que se valió de éste para evangelizar. Seria importante disertar si en realidad el arte sacro debe ser sacro. La idea artística parte de la libertad humana, el arte por ningún motivo debe ser un sometimiento de ideas aunque esta problemática debe ser motivo de otra reflexión, es importante distinguir la profundidad de la cuestionante a la que se enfrentaba la consciencia humana como generadora de belleza artística. Superada esta etapa el arte se enfrenta al poderío del racionalismo de la ilustración, nuevamente la individualidad es sacrificada por el progreso de las formas políticas, tecnológicas y económicas. El punto de partida no es lo intrapersonal, génesis de la producción artística, sino la generación de conocimiento, el arte gira entorno al progreso de las masas. Aunque en las dos etapas mocionadas se conserva la técnica artística no podemos concluir que el arte sea sólo técnica, el arte es al concepción misma del humano, es encontrarse y redescubrirse no sólo en la praxis creativa, sino en la reflexión que genera sentimiento partiendo de la sensibilidad e inspiración lo que lo vuelve único y no una idea vulgar. El Romanticismo representa el rescate del ser humano, es quitar la mirada de lo positivo y fáctico para devolverle al ser la primicia. El arte contemporáneo es aquel que nace como parte de dicha ruptura en el cual están integradas diferentes corrientes como el Realismo, Impresionismo, Simbolismo, Modernismo, etc. Si bien esta era artística nace producto de la emancipación de la humanidad de lo positivo, como en toda la historia encontramos la prostitución del concepto, sólo falta echar un vistazo al liberalismo corrompido que hoy tiene a la gente en hambruna; el Estado que surge como promotor de la igualdad y la participación, hoy es el mejor pretexto para enfermarse de poder. El arte y su reencuentro con lo humano no se escapan, sí bien la nueva perspectiva romántica representa el retorno al sentimiento partiendo de una individualidad que se sabe con y para el todo, hoy en día gracias a la neofragmentación postmoderna efectivamente encontramos un individualismo que radicalmente se opone al romántico, hoy la fragmentación no es para saberse un ente individual que tiene plena consciencia reflexiva y que partiendo de esta idea se sabe con el todo guiado a una frónesis aristotélica. Hoy la fragmentación genera parálisis, individualismo inoperante que es la anestesia ante los problemas que se enfrentan en el inicio del siglo XXI. Simulacros que presentan realidades procedentes de modelos inexistentes pero reales gracias al estado vegetal en el que la postmodernidad como conjunto de variables económicas, políticas y sociales, nos tiene sumergidos.

El simulacro en el siglo XXI se muestra como una delgada membrana muchas veces difícil de percibir, es fácil caer en el devenir. Es importante para unos minutos y cuestionar desde la génesis de los distintos fenómenos tanto tangibles como intangibles. Encontraremos que la gran variedad de conceptos y formas que guían nuestro presente son hiperreales, nada tiene que ver con la idea primigenia, muy por el contrario son producto de la confabulación del modo de producir. El arte sufre esta simulación tomando como punto de partida el origen de arte contemporáneo, lo individual como perspectiva humana de la autoconciencia con el todo. Visto desde la precesión de los simulacros de Baudrillard lo que hoy precede a la idea artística no es el fundamento del sentimiento de la acción humana, hoy el arte es precedido por la idea de un individualismo que nos lleva a al inoperancia. Nos incapacita de juntar en un juicio colectivo la idea de lo estético más allá del valor de mercado, nos aleja de distinguir la idea de desarrollo para salir del juego dialéctico del progreso enajenante. la era del simulacro artístico se abre puerta en las tiendas de prestigio, sólo unos cuantos deciden la plataforma de simulación que se ha de seguir. Partiendo de esta idea se lanza al mundo el mensaje de arte y valor. El arte ha dejado de estar en manos del juicio de una colectividad que cuestiona a la técnica como parte integrante del concepto y corriente. Indiscutiblemente podemos decir que el arte vive preso de los simulacros materiales de la era postmoderna. Movimientos que encierran la idea sublime de la inspiración y de lo bello; hoy en él se construye el simulacro de lo romántico dentro de la hiperreal postmoderno, el humano ha dejado de ser humano aunque lo humano sea el discurso de todo aquel macabro generador de un calcinante simulacro, porque hoy en día lo humano ya no es lo humano, es hiperreal.

domingo, 27 de junio de 2010

El Quetzal



¿Está caliente tu té? preguntó Sebastián aquella tarde de verano en un café al sur de la ciudad. Las calles empedradas recuerdan la colonia, hoy todo es distinto; marcas transnacionales, cafés al estilo de la gran manzana han invadido la tierra del coyote. Aún se pueden ver en las esquinas y en algún establecimiento modesto, típicos personajes que pretenden solucionar los paradigmas postmodernos al son de una bebida jarocha y un tabaco del vaquero americano. Con una espontánea sonrisa Alanís respondió ¡esta hirviendo!, así que tendremos tiempo para discutir lo que nos ha traído aquí. En un acto más por romper el hielo que por el interés afectivo, Sebastián ha elegido preguntar: ¿Cómo está tu madre?



-En verdad aprecio el interés hipócrita de tu parte, mi madre está bien pero no hemos venido a hablar de mi familia ni de tus ideas para salvar el mundo postrado en una silla, tratando de encontrar si en la historia hay efectos mediante la herme….



-Hermenéutica respondió Sebastián.



- Lo que sea.



Hace un año de aquella separación, Sebastián, mejor dicho El gafas, se había quedado inmóvil bajo la lluvia viendo como el camión que los había llevado hasta Tepoztlán se ocultaba entre la lluvia, al final se perdió en una curva.


El día había comenzado muy temprano, un corto trayecto de la terminal de autobuses del sur de la Cd. de México y por fin el estado de Morelos. Algunos miles de escalones bastaron para subir el tepozteco, al final una gran vista de las tierras zapatistas. En un instante todo era silencio al filo de la pirámide y el tiempo pareció haberse detenido. De pronto Alanís en un impulso se ha parado para salir corriendo inexplicablemente. Sebastián tardó algunos segundos antes de reaccionar e ir en su búsqueda. Ella se perdió entre la selva y escalones de bajada, Sebastián, no la pudo alcanzar.



Después de correr y correr el gafas se vio perdido en la nutrida vegetación, ahora no todo era silencio. A lo lejos se escucha el eco colosal digno de la sierra, el canto de aves de gran tamaño parecían volar en circulo como un enemigo sigiloso. Sin saber de dónde ni cómo, Sebastián se encuentra rodeado, aborígenes con taparrabos amenazan con enterrar sus lanzas en el centro de su pecho. Pronto es llevado ante Ce Acatl Tolpiltzin Quetzalcóatl quien de inmediato ordena su sacrificio por atreverse a desafiar a la gran roca. Es despojado de su ropa y llevado hasta la cima del Tepozteco de donde ha de ser lanzado.



Todo está listo para el sacrificio, Sebastián es atado de manos, los ojos vendados y puesto en una tabla al filio del cerro. A punta de lanza es invitado a dar unos pasos y caer al vacío. Sin salida, temerosamente da un paso y pide clemencia, sabía que no podía morir sin antes encontrar al amor de su vida. No hay piedad, el gafas da el último paso y cae el vacío. Como una cinta cinematográfica su vida se proyecta en su mente de principio a fin, cada momento en el que río, lloró y amó. El viento se escuchaba violentamente y el vacío en el estómago era insoportable, las rocas afiladas esperaban al final del viaje.



Listo para morir Sebastián aprieta los dientes para recibir el impacto. Metros antes de hacer contacto con las mortales rocas un Quetzal de gran tamaño lo toma de la ropa y lo rescata. Juntos surcan el abstracto atardecer rojizo de tierras sureñas. Con mucho cuidado es dejado en el centro del pueblo, se quita la venda de los ojos y corre desnudo a la terminal de autobuses. Es tarde, el camión está en la puerta de salida. El gafas corre despavoridamente detrás del camión. Alanís se asoma por una de las ventanas, con una mirada pide disculpas por el abandono. La lluvia comienza a caer y pronto sus piernas se ven superadas por la máquina del camión el cual se pierde en una curva.



-Y bien, después de un año estamos aquí en un café de Coyoacán, quisiera una explicación, exclama Sebastián.



-Alanís se queda en silencio y agacha la mirada. Parece que el tiempo se detuvo, incluso el viento inmóvil es la perfecta combinación para la llovizna que comienza a caer. Inexplicablemente la mujer de cabello castaño sale huyendo como aquella tarde en Tepoztlán. Sebastián intenta ir tras ella, dos hombres de blanco lo interceptan.



La esquizofrenia es un diagnóstico psiquiátrico que se refiere a trastornos mentales graves en personas con alteraciones en la percepción o la expresión de la realidad. Sebastián actualmente es interno de instituto mexicano de psiquiatría, cree mantener conversaciones con una mujer de nombre Alanís y en la delirante víspera de su muerte, ver enormes quetzales volando en círculo en los atardeceres citadinos.










Fotos:http://farm4.static.flickr.com/3385/3237899848_d0136663a6.jpg

http://www.ciudadmexico.com.mx/images/zones/coyoacan/coyoacan.JPG

domingo, 20 de junio de 2010

El aborto y los temas circulares en la discusión política


El aborto y los temas circulares en la discusión política




Hablar del México añejo y contemporáneo es hablar del pueblo que se pelea en la delegada línea del consenso como promotor del utópico desarrollo humano. Los antecedentes de nuestra pintoresca política, entendiendo como política el acto de la pluralidad de ideas que tiene como fin el accionar de una vida en sociedad[1], han estado salpicados de aciertos y desaciertos, encantos y desencantos, pero sobre todo, de coincidencias y disidencias. Tal es el caso de la discusión de temas inherentes a la vida, en específico el aborto. Resulta tarea difícil en un pueblo de actantes políticos disfuncionales divididos por el poder, sacar a flote temas alejados del mundo de lo constante y material, temas en un constante devenir, ya que la vida no es un elemento estructural, muy por el contrario divaga dialécticamente en el complejo mundo de lo súper-estructural[2].

Para comenzar es necesario hacer una abreve definición del concepto vida desde la perspectiva estrictamente biológica, “hace alusión a aquello que distingue a los reinos animal, vegetal, hongos, protistas, arqueas y bacterias del resto de manifestaciones de la naturaleza. Implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y, eventualmente, evolucionar”[3]. Como pudimos ver en esta superficial definición, la vida es un concepto ligado al constante cambio, que evoluciona y se mueve, interactuando con los factores externos construyendo una forma. Por lo tanto, podemos decir que la vida no es un concepto ligado a lo estático e inamovible como supone el mundo jurídico, ya que se legisla para aspectos constantes, por el contrario, la vida no es parálisis, es un estado.

Partiendo de esta tesis fundamental, podemos observar que el diálogo entre instituciones visto desde el ojo funcionalista, es un juego trillado en el que se gira y se discute al son de intereses políticos y religiosos, pero sobre todo, montado sobre una plataforma de un tema circular difícil de atrapar y llevarlo a lo constante de lo jurídico. Muy difícilmente podremos encontrar las respuestas y direcciones de temas en constante movimiento. Mientras la iglesia objeta que la vida comienza en el momento de la concepción, los legisladores queman contadas neuronas tratando de fraguar la idea biológica de vida para poder hacer una ley capaz de cumplir con la constante que ésta requiere.

En conclusión, temas circulares como es el caso de la legislación del aborto, no deberían estar supeditados a la referencia de lo plasmado y con carácter estático de lo jurídico, ya que la ley no es algo que se mueva dialécticamente en el accionar humano y que mute con la conveniencia.

Podemos observar que el tema circular del aborto no es asunto de leyes jurídicas sino morales, estás poseen la verdadera idea de constante cambio e improvisación en la toma de decisiones; sólo éstas como producto de un buen ejercicio de la formación basada en los preceptos de una frónesis[4] guiada al bien social, nos podrá rescatar de divagar en el hoyo negro del complejo espacio sideral de los llamados temas circulares. Mientras tanto, las instituciones funcionales podrán continuar corriendo en la esfera del eterno cíclico y estéril mundo de la discusión circular.


[1] Sartori Giovanni, La política, Lógica y método de las ciencias sociales, Ed. Fondo de Cultura económica 3ª edición México 2002 pp. 223.
[2] Hernecker Martha, Los conceptos elementales del materialismo histórico, Ed. Fondo de cultura Económica 5ª edición México 1999 pp. 158
[3] Diccionario Esencial de la Lengua Española. Editorial VOX
[4] Phronesis (del griego: Φρόνησις) en Aristóteles es la virtud del pensamiento moral, normalmente traducida como "sabiduría práctica", a veces también como "prudencia".
A diferencia de la Sofía, la Frónesis es la habilidad para pensar cómo y por qué debemos actuar para cambiar las cosas, especialmente para cambiar nuestras vidas a mejor.

sábado, 29 de agosto de 2009

GOL DE MILLÓN

Corría el minuto 82 del partido México contra E.U. y los poco más de cien mil aficionados presentes en el llamado Coloso de Santa Úrsula, comenzaban a ser victimas de la preocupación, muchos incluso sentían que el empate era inminente. Fue entonces cuando Efraín Juárez en el área chica logra conectar un pase descompuesto a Miguel Sabah, quien de un tremendo zapatazo, incrusta el balón en la portería del vecino del norte, convirtiéndose no sólo en el héroe de la tarde, sino en el benefactor de las causas televisivas. Tres puntos que acercan a México a Sudáfrica 2010, tres puntos que significan un alza del 30% en la audiencia durante dicho evento, tres puntos que aseguran más de 100 mil dólares mensuales libres de impuestos a cada seleccionado y muchos millones más, a los bolsillos del joven Emilio Azcárraga y de Ricardo Salinas Pliego, quienes sólo en el futbol local, mueven más de 500 millones de pesos.

Las palmas y los olivos no son para Sabah, la ovación y el derecho de estar en el Olimpo es para Televisa y TV Azteca, quienes con un bombardeo de publicidad lograron en menos de quince días forjar un espíritu patriótico a millones de mexicanos, espíritu que ni la misma historia había sido capaz de tatuar en el sentir de la nación, actitud que se reflejó en la rechifla al himno estadounidense minutos antes de iniciar el partido; espíritu que tiene precio y que se materializa en un boleto de hasta 2500 pesos gracias a los revendedores, los cuales, seguramente, al igual que las altas esferas del balompié, llegaron a casa con las bolsas llenas de dinero, sin duda contradictorio a la realidad económica de muchos millones de mexicanos.

.
Felicidades Televisa, porque mientras tus espacios todo el día mostraban las estadísticas, las graficas, las posibilidades, los análisis, los números de nuestra selección, hiciste que el pueblo se olvidara de nuestra fallida justicia que siembra pruebas para inculpar a veinte indígenas por la matanza de Acteal; porque con tus casi 20 puntos de rating pudiste desafiar a la meteorología y mandar una gran nube que no permitió ver claramente lo que había dicho nuestro Secretario de Hacienda, quien anunciaba que el ya famoso catarrito se había complicado un poco y tenía al paciente en estado de Shock. Por supuesto, los más afectados seremos los mexicanos, quienes el año entrante estaremos sufriendo con la reducción de programas sociales y con el aumento a servicios de primera necesidad como la luz. Los ojos están vendados para llevar acabo catastróficas soluciones económicas, de alguna forma hay que tapar lo que Cartens llamó “Un Boquete financiero” de 480 mil millones de pesos. De verdad felicidades, han logrado el cometido de llevar a México de la mano y con los ojos vendados hacia un abismo gritando una porra y haciendo una ola, mientras nuestro país, su país, se sigue cayendo a pedazos… ¡goooooooooooooooooooo!.